Él: No espero que alguien crea ni comprenda el extraño relato que me dispongo a contar. Loco estaría si así lo hiciera, pero no estoy loco, ¡No! (Pausa). Desde la infancia sorprendí a todos, incluso a mi mismo por la bondad de mi carácter. Me gustaban especialmente los animales, todos ellos, me hacían feliz... pajaros, peces, perros, conejos... ¡Gatos! ...¡Sí! Un gato. Este último era mi favorito, negro, noble, sagaz y hermoso.
Gato: Es mío.
Él: Es mío... ¡Sólo yo le daba de comer! Me seguía a todas partes... ¡Es mío! Con el transcurso del tiempo, mi alguna vez noble carácter cambió radicalmente (Saca su petaca). Día a día me fui volviendo cada vez más violento, melancólico (Comienza a enloquecer y subir mucho el tono de voz), no era yo, hasta llegué a golpear a mi mujer (Tira la petaca). Obviamente mi favorito notó el cambio (Lo mira). Plutón algo más viejo y huraño empezó a sufrir las consecuencias. (Extremadamente enloquecido). Huía de mí, me evitaba.... ¡Maldito animal! Hasta que una noche lo cogí (Lo ahorca y se aleja). Al día siguiente cuando la razón volvió a mí... ¿Qué había hecho?, La perversidad de mi crimen, ¿Qué había hecho?, el horror y el remordimiento, ¿Qué había hecho?. Todo parecía perdido para mí (Llora y se pone en posición fetal). Hasta que un día llegó él, nuevamente era mío. (Ambos avanzan gateando).
Gato: Era mío.
Él: Mío, mío. Negro, hermoso, era igual a Plutón, excepto por una cosa, la mancha blanca en su cuello.
Gato: Soy tuyo.
Él: ¡Sí... mío!
Gato: Si tuya.
Él: Mía.
Gato: Si, la culpa es tuya.
Él: ¿Mía? Sí, era igual a Plutón, era Plutón, esa mancha en el cuello, (Aterrorizado) yo lo ahorqué, el vino a buscarme, él es Plutón.
Gato: Quiereme, quiereme, amamame...
Él: Pronto empezó una antipatía por ese animal, odio, ¡Terror!
Gato: Seguía sus pasos, pero qué le pasaba... si yo lo amaba.
Él: ¡Alejate! (Consumido por el terror).
Gato: No, no me amaba. Pues como pueden observar, oír y saborear, mi querido público, mi amo me tenía miedo, me tenía temor.
Él: ¡No! (Grito profundo y ahogado).
Gato: Es mío.
Él: Es mío... ¡Sólo yo le daba de comer! Me seguía a todas partes... ¡Es mío! Con el transcurso del tiempo, mi alguna vez noble carácter cambió radicalmente (Saca su petaca). Día a día me fui volviendo cada vez más violento, melancólico (Comienza a enloquecer y subir mucho el tono de voz), no era yo, hasta llegué a golpear a mi mujer (Tira la petaca). Obviamente mi favorito notó el cambio (Lo mira). Plutón algo más viejo y huraño empezó a sufrir las consecuencias. (Extremadamente enloquecido). Huía de mí, me evitaba.... ¡Maldito animal! Hasta que una noche lo cogí (Lo ahorca y se aleja). Al día siguiente cuando la razón volvió a mí... ¿Qué había hecho?, La perversidad de mi crimen, ¿Qué había hecho?, el horror y el remordimiento, ¿Qué había hecho?. Todo parecía perdido para mí (Llora y se pone en posición fetal). Hasta que un día llegó él, nuevamente era mío. (Ambos avanzan gateando).
Gato: Era mío.
Él: Mío, mío. Negro, hermoso, era igual a Plutón, excepto por una cosa, la mancha blanca en su cuello.
Gato: Soy tuyo.
Él: ¡Sí... mío!
Gato: Si tuya.
Él: Mía.
Gato: Si, la culpa es tuya.
Él: ¿Mía? Sí, era igual a Plutón, era Plutón, esa mancha en el cuello, (Aterrorizado) yo lo ahorqué, el vino a buscarme, él es Plutón.
Gato: Quiereme, quiereme, amamame...
Él: Pronto empezó una antipatía por ese animal, odio, ¡Terror!
Gato: Seguía sus pasos, pero qué le pasaba... si yo lo amaba.
Él: ¡Alejate! (Consumido por el terror).
Gato: No, no me amaba. Pues como pueden observar, oír y saborear, mi querido público, mi amo me tenía miedo, me tenía temor.
Él: ¡No! (Grito profundo y ahogado).
Actuada y Dirigida por: Amanda Flores y Daniela Millacoy
El Gato Negro, Narraciones extraordinarias, Edgar Allan Poe
1 comentario:
...qué encanto...!
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