La diferencia de clases es hoy en día el factor que compone una especie de muro de Berlin, que separa abruptamente nuestra enseñanza, así es señores, pues aquel que nace en un estatus superioro, “la alta elite”, aprende contenido hasta que de alguna u otra forma le entre en sus sesos, por el contrario del muro se encuentra ése, el poblacional, ese que sólo tiene que vivir lo que le tocó, al que apenas le alcanzó para una educación municipal, el que no sabe cúan mejor puede ser La Educación.Ya nadie queda perplejo, ya nadie se sorprende, ya no queda el gusto a calidad después de cada clase... Pues el día a día, se ve marcado por estar sentado frente a esos imperdibles espectáculos faranduleros de la televisión, televisión que transmite cuanta basura pueda en sus sintonías, pensando siempre en su valioso y respetado “Reiting”, pero ojo, es reigting que hace dinero, dinero procedente de la conservación de estúpidos frente al televisor, dinero que pretenede mantener vigente al ignorante, dinero con Verdad Televisiba.
Somos una cadena que pertenece a un digno “Mercado bursatil”, Entonces, como un verdadero Mercado Bursátil, contamos con todos los elementos que se requiere para que sea llamado mercado, un local: Edificios Educacionales; demandantes: Padres Inversionistas; oferentes: Respetables Sostenedores y por su puesto una institución reguladora: El Ministerio de Educación. Cada uno de estos elementos es importante e imprescindible su presencia para llevar a cabo transacciones bursátiles. Pero ¿Quién es verdaderamente el cliente?
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